¿Estas fijando tus objetivos o todavía sueñas?
“No dejes de hacer castillos en el aire, siempre que luego te apresures a construir los cimientos”
Luís de Góngora
Todos tenemos sueños y vislumbramos imágenes en nuestra mente sobre la vida que nos gustaría llevar. Ana sueña con tener un jardín y un huerto ecológico, Antonia con una casa grande con piscina. Fernando con un garaje grande donde guardar tres coches deportivos y una Harley Davidson. Tomeu fantasea con la idea de pintar sus cuadros al aire libre en la montaña o junto al mar. Nuria sueña con ese viaje a la India siempre aplazado.
Hay muchas posibilidades de que la mayoría de ellos nunca consigan lo que sueñan y que sigan jugando a ver esas escenas mentales o hablando de ello apasionados con sus amigos y familiares.
El no conseguir nuestros sueños no es necesariamente algo malo. Muchísimas personas se sienten muy felices soñando con un estilo de vida y viviendo otra. El problema surge cuando el vacío entre la fantasía y la realidad produce infelicidad e incluso depresión. Si sucede esto, es el momento de hacer un nuevo plan para vivir de otra manera y el primer paso es dividir nuestro sueño en pequeños objetivos o metas.
Las metas son diferencian de los sueños en cuatro aspectos. Son concretas, requieren acción, se pueden temporizar y son realistas.
Concretas: Querer ser rico es un sueño. Conseguir un patrimonio de un millón de Euros es una meta.
Requiere acción: Ganar la lotería es un sueño. Ganar una carrera de 1000 metros es una meta.
Temporización: Conseguir un patrimonio de un millón de Euros es una meta. Pero conseguirlo en cinco años es una meta mucho mejor.
Realista: Conseguir un patrimonio de un millón de euros en cinco años probablemente es razonable. Conseguirlo en cinco meses no lo es.
También existe una diferencia entre metas y objetivos. Las metas son a más largo plazo y más amplias en su alcance. El plan general conviene dividirlo en metas de cinco años y de un año, objetivos mensuales y semanales y finalmente, tareas diarias que harán posible lograr los objetivos a medio plazo y la metas a largo plazo. Si continuamos con el ejemplos anterior:
Meta de cinco años: Conseguir un patrimonio de un millón de Euros en cinco años.
Meta del primer año: Eliminar la deuda de 35.000 euros actual.
Objetivo mensual: Conseguir un trabajo a tiempo parcial que me aporte 35.000 Euros en un año.
Objetivo 1ª semana: Redactar mi currículo y contactar con la primera empresa.
Tarea del 1º día: Escribir cartas personales a los directivos de las diez empresas más adecuadas a mi trabajo.
Esto sería un plan encaminado a ese tipo de sueño-meta-objetivo-tarea. A partir de hoy (nunca de mañana), va a llevar a cabo tareas diarias que apoyan los objetivos semanales, que a su vez construyen los objetivos mensuales, que apoyan las metas anuales, que apoyan las metas de cinco años. Todo ello debe hacerse de manera formal y tenerlo por escrito.
Llegados a este punto se preguntará si realmente importa que la meta sea concreta y si tiene algún sentido tenerlo por escrito. Hace bien en preguntárselo.
La Escuela de Empresariales de Harvard realizó un estudio sobre la situación financiera de sus estudiantes 10 años después de haber obtenido su licenciatura y descubrió lo siguiente:
- El 27% de los estudiantes necesitaban ayuda financiera.
- Un 60% de ellos sobrevivían con su sueldo.
- Tan solo un 10% llevaban una vida económicamente desahogada.
- Solamente un 3% llegaron a disfrutar de auténtica independencia financiera.
Este estudio comprobó simultáneamente la fijación de metas en estos antiguos estudiantes y se observaron estas interesantes correlaciones:
El 27% que necesitaba ayuda financiera no tenía en marcha ningún proceso de fijación de metas en sus vidas.
El 60% que conseguía sobrevivir tenía unas metas de supervivencia mínimas, tales como arreglárselas para llegar a final de mes.
El 10% que llevaba una vida acomodada tenía metas generales. Sabían a donde querían llegar en los siguientes cinco años.
El 3% que disfrutaban de independencia financiera tenían escritas sus metas y los pasos a seguir para alcanzarlas.
Este es sólo uno de los estudios realizados. El siguiente muestra el poder de fijar metas concretas:
Los investigadores del Instituto Politécnico de Virginia (EE.UU.) y la Universidad de ese estado pidieron a 56 estudiantes femeninas que hicieran tantas flexiones como pudieran en 90 segundos. Un grupo, al que pidieron que hicieran el máximo posible, llegaron a un promedio de 43 flexiones cada uno de los 4 días del estudio. Los otros grupos a los que se les encargó la meta concreta de aumentar el numero de flexiones en cada sesión, tuvieron resultados mucho mejores, con un promedio de 56 flexiones en el último día del experimento.
Estos estudios están muy bien, pero nada como la experiencia personal.
Pasé bastantes años de mi juventud soñando con tener una casa en el campo, mi negocio independiente, vivir cerca del mar y escribir libros, sin conseguirlo hasta que decidí cambiar de estrategia y aprendí a convertir mis sueños en metas y objetivos a corto, medio y largo plazo. Años más tarde mi casa ya no es una maqueta, sino una realidad en la que resido con mi familia, disfruto de mi trabajo independiente a poca distancia del mar y estoy escribiendo mi segundo libro.
En la Escuela de Sabiduría Aplicada, nos fijamos metas a largo plazo y objetivos a medio y corto plazo, lo que nos permite aumentar nuestro radio de acción y el número de personas a las que ayudamos a crecer y alcanzar sus sueños.
Recurrir a un plan maestro para crecer en nuestra organización es muy gratificante, pero mejor aún es ver a nuestros colaboradores progresar en su ámbito personal con planes para mejorar sus vidas.
Uno de ellos, por ejemplo, ha creado su plan para dejar de ser diabético en 12 meses y ayudar a que centenares de personas en similares circunstancias en todo el mundo se sientan inspirados y estimulados por su éxito para seguir sus pasos. En estos momentos se inyecta una dosis mínima de insulina y está muy cerca de lograr su objetivo. Otras personas ponen en marcha su propio plan para perder peso, hacer su viaje soñado o mejorar sus relaciones familiares.
Estas personas obtienen los resultados deseados porque han dedicado su tiempo a convertir sus sueños de riqueza, salud o bienestar en metas concretas, realistas, que requieren acción y han fijado un plazo.
Puede usted pasarse toda la vida soñando. No deje de hacerlo pues los sueños con siempre el comienzo de algo maravilloso. Pero si quiere convertirlos en realidad, es preciso transformarlos en metas.
¿Cuál es su sueño más querido? O si prefiere ¿Qué anhelo le quita el sueño? Una vez que lo haya identificado, hágase estas preguntas:
¿Cómo puedo convertirlo en algo concreto?
¿Qué acciones puedo iniciar para lograrlo?
¿Qué plazo límite puedo darme?
¿Cómo puedo convertirlo en un logro realista?
Utilice esas cuatro preguntas para crear las metas a las que apuntar. A continuación póngase en marcha, y en pocos años estará viviendo sus actuales sueños.
Nota: Para eliminar sus deudas, perder 10 kilos, montar su propio negocio o alcanzar cualquier otra meta que se proponga, puede dar ahora el primer paso inscribiéndose en alguno de los talleres y seminarios de la Escuela de Sabiduría Aplicada. Le facilitaremos las herramientas y los recursos para ir desde donde ahora está a donde quiere llegar a estar.
F. Javier González

